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La Doctrina TaoístaLas fuentes de la doctrina taoísta son muy remotas, se cree que tienen su origen en las culturas más antiguas de China formadas por campesinos, cuyo pensamiento fue muy singular al crear este principio de orden universal e impersonal, el Tao. El Tao, considera a la existencia como un océano de pureza, sin límites de espacio y tiempo, sobre el que juegan miríadas de ilusiones por medio de la acción recíproca de los contrarios, los cuales son de naturaleza yin y yang. Con el transcurso del tiempo, se fueron produciendo elaboraciones de diversa índole, sociales, metafísicas, políticas, morales que fueron estructurando el pensamiento chino, que está representado muy especialmente por Lao Tsé y Confucio. Hsu-Ti-Shan, publicó una tabla que explica cómo los brujos y sabios que rodeaban al rey realizaban investigaciones con el objeto de confeccionar un calendario que debía asegurar la correspondencia armónica, entre el ciclo de las estaciones y el ciclo de la vida social y agrícola. Señala que el origen de la doctrina taoísta está en la de los "brujos" y el I Ching, tratado metafísico y cosmogónico, que sirvió como oráculo imperial, muy importante y base para la filosofía que nos legó Lao Tsé, que incluye la escuela de los números, la doctrina de las artes mágicas, de los adivinos, de los astrónomos y astrólogos, la del Tao Tö, y las escuelas de Mo Tzú, la medicina e higiene sexual, la escuela del calendario, la del yin y yang, la doctrina de los cinco elementos y la de la inmortalidad. Las dos vertientes principales relacionadas con el origen del taoísmo, son: primero, la que la considera originada como un desarrollo del primer animismo y de las prácticas mágicas, esta teoría se apoya en la leyenda del Emperador Amarillo que vivió más o menos en año 3000 aC. La otra, se refiere al taoísmo clásico, que empezó con Lao Tzé, el cual vivió aproximadamente el siglo 600 o 700 aC. Nos legó el Tao Te King, la obra suprema del taoísmo. Las dos vertientes se conocieron como escuela de Huang Lao. La obra de Lao Tsé se expresa en aforismos. Las otras, reconocidas también como representantes de la corriente clásica, son el Chuag Zú y el Lie-Zi, cuyos autores, que tienen el mismo nombre de sus obras, se expresan en relatos alegóricos y apológicos. El taoísmo tradicional es más cosmológico que teológico, la religión, cosmología y filosofía se encuentran estrechamente relacionadas. Se desprecia la moral cínica, la ética convencional y la sofisticación, se repudia la magia y el ritual carente de sentido. Es la filosofía del ritmo de la vida, la simplicidad de la mente y del espíritu, trata de toda la Naturaleza y del puesto que el Hombre tiene en ella. Es el arte de vivir y de las relaciones. El taoísmo actual se remonta a unas fuentes muy distintas a las del Tao Te King. No es más que la religión popular animista antigua, algo sistematizada y mezclada con doctrinas hindúes. En oriente, el animismo se considera algo útil para dominar a las masas, en occidente, es una superstición. Hubo taoístas que conjuraron espíritus, realizaron trucos mágicos, se inventó el "elixir" de la vida, también se introdujo la dignidad del papado taoísta con el título de T´ien Shi (Maestro Celeste), dignidad que se trasmitía por herencia en la familia Dchang, por metempsicosis, (que se perdió con la llegada de los comunistas). Estos puntos de vista no tienen nada que ver con Lao Tzé su doctrina y sus seguidores. El lugar de la noción de Ser Supremo de las religiones occidentales, está ocupado en Asia Oriental por la noción de Estado Supremo del Ser. No es más que una ilusión engañosa lo que separa a todos los seres de esta perfección impersonal. Todos están vinculados a la ley de la impermanencia, dioses, demonios, igual que los hombres. En el concepto taoísta del Último, se mezclan la filosofía profunda, la aspiración espiritual, la poesía de la Naturaleza y la veneración indiferenciada de lo sacro en todos los seres y cosas, sin distinción. El Tao es eterno e incognoscible. Como vacío indiferenciado, T´ai Hsü, como no vacío es el que contiene, el que sustenta y en cierto sentido el mismo ser de las miríadas de objetos, es Ser y no Ser. Como objeto de la existencia es el Camino, la Vida, el Cielo, la Tierra, el Hombre. Aunque no es consciente de actividad, ni tiene proyectos, ni busca premios ni alabanzas, sin embargo, realiza todas las cosas hasta la perfección. Como el agua, conquista su camino con blandura. Lao Tzé dice que Tao no es sino una palabra útil para nombrar al Innominado. Nada puede decirse de Él que no menoscabe su plenitud. Es la Ultima Causa. T´ai chi, la mónada, la razón principal del cosmos; es también T´ia I, el Gran Cambiador. Visto por el hombre, con su visión limitada, es también el T´ien, el Cielo la fuente de la regularidad y el gobierno. Para un taoísta, nada está separado del Tao. El Tao Te King dice: " El universo tiene una causa anterior que puede llamarse Madre. Conoce a la Madre para que puedas conocer al Hijo, conoce al Hijo para que puedas entender a la Madre," lo que quiere decir, es que el mundo de la forma no se entiende si no se conoce el Vacío, ni el Vacío se penetraría sin conocer el mundo de la forma. Se trata de dos aspectos del Uno. La concepción taoísta del mundo supone que cada cosa o acontecimiento es lo que es, sólo en relación con las demás. La tierra y las más minúsculas partículas que habitan en ella, están inevitablemente "en concordancia", con el sol, la luna y las estrellas. Recíprocamente, el sol no iluminaría si no hubiera ojos, y el universo no "existiría" si no hubiera consciencia y viceversa. Éste es el principio del "surgimiento mutuo". El principio sostiene que si se deja que todas las cosas sigan su curso, la armonía del universo quedaría establecida, ya que cada proceso del mundo puede "realizarse", sólo en relación con todos los otros. Así, el modo particular de cada cosa, es el modo "particular e inédito" del universo. Debido a su interdependencia mutua, todos los seres armonizarían si se les respeta y no se los fuerza a la conformidad con ninguna noción de orden arbitraria, artificial o abstracta. El Tao es Wu-Tsé, (no ley), pero posee un orden que puede ser reconocido, pero no puede ser definido porque tiene demasiadas dimensiones y variables. En su visión política, compara al estado con una maquinaria en que las ruedas hacen juego unas con otras. En los gobernados residen los conocimientos técnicos y en los gobernantes, el poder. La armonía social resulta de la perfecta fusión de ambos elementos. El papel de los gobernantes es servir a los gobernados. El taoísmo, desde el punto de vista psicológico, se presenta como un pensamiento introvertido, donde los factores inconscientes, desempeñan un importantísimo papel en toda su literatura y diversas manifestaciones artísticas. Si consideramos al taoísmo una religión, se tendría que clasificar entre las religiones del orden eterno del mundo, que en este caso se llama Tao. El hecho de que en algún momento haya tomado la forma de religión, (monjes y ritos), no proviene de su naturaleza propia. El taoísmo es esencialmente una metafísica y un modo de vida en su aspecto más elevado, oscilaciones posteriores entre la magia, la alquimia, la metafísica, no le quitaron nunca su carácter esotérico. Tuvo siempre prestigio por los conocimientos secretos que prevalecieron en la antigua aristocracia china. Se debe al taoísmo la creación de la alquimia, de la medicina tradicional china y de algunas prácticas de adivinación. La idea original de longevidad, se encuentra relacionada con el armónico desarrollo del "alma embrionaria", que supone un equilibrio constante entre el cuerpo y las diferentes almas, evitando que una de las facultades se desarrolle en exceso. La longevidad taoísta, así como la concepción de los "inmortales," no fue nunca en los círculos taoístas ilustrados, sino el símbolo de una integración del ser humano con la emanación del principio trascendente que reside en él. Así deben entenderse las grandes obras taoístas de Lao Tzé, Chuang Tzú y Lie Tzi. El taoísmo debe comprenderse como un naturalismo, puesto que en él el hombre y la divinidad son concebidos a imagen de la Naturaleza. No es una revelación de un ser divino que desea predicar una verdad, sino doctrinas dictadas por sabios, los cuales parten del supuesto de que la Humanidad, por lo regular, por su propia responsabilidad, es incapaz de encaminarse por las vías del bien. Por eso se resuelven a buscar para sí mismos y para sus semejantes una posibilidad de mejoramiento y un medio de liberación. Medio de liberación, que no puede ser otro que una ciencia: la ciencia del alma humana y de la real naturaleza de este mundo y de las causas que provocan el dolor y la infelicidad. El fin del hombre es un estado de realización espiritual, que sólo se puede conseguir, cuando la ciencia que se ha logrado, llegue a trocarse en forma de vida. La felicidad no es una gracia divina, ni el favor de un dios aplacado por plegarias, sino obra exclusiva del hombre, por su propia voluntad que, a través del esfuerzo, se redime. El pensamiento chino aflora a través de su lengua, los ideogramas subordinan la significación abstracta al signo concreto. Su pronunciación monosilábica, polifónica y modulada, que lleva consigo ritmos y rimas, da lirismo al lenguaje hablado, poesía a la prosa y música a la poesía. Al disponer de estos ricos elementos plásticos y musicales, tiende a ser preferentemente un conjunto armonioso de cualidades sensoriales, más que un instrumento de expresión precisa y de razonamiento riguroso. El alma china rechaza naturalmente toda actividad puramente intelectual que puede distinguir las cosas unas de otras y oponerlas entre sí, sin agruparlas. Esto posee una "lógica concreta" que convierte los términos antitéticos, en elementos- yin y yang- de una pareja armoniosa. Une lo inteligible a lo sensible, lo intelectual a lo afectivo y el pensamiento abstracto a la vida concreta. Algunos conceptos básicos. Yin y Yang. Se originó en los Fan Gshe, o Escuela de los expertos de las artes ocultas, que en los primeros siglos del período feudal estuvieron adscritos a las diversas cortes y más tarde, al desaparecer el feudalismo, se dispersaron por el imperio. Los principales libros de esta escuela fueron " Prescripciones mensuales" y " La gran norma". Los ideogramas que corresponden a Yin y Yang, eran originariamente los lados Norte y Sur, respectivamente, de una montaña. Antiguamente, el carácter Yang representaba en su parte superior, un sol naciente y en la inferior un asta con gallardetes, simbolizando los rayos solares, o sea, que el sentido inmediato era de la luz solar. En cambio yin, estaba representado por el signo correspondiente a " ahora " y una nube, de modo que significaba que en ese momento dado, las nubes ocultan el sol, de ahí su sentido de "noche". Este concepto de los contrarios, activo, pasivo, por ejemplo, se ha encontrado también en algunos pueblos primitivos de América del Sur cuyos símbolos son muy parecidos al símbolo chino del T´ia Chi. Este antiguo principio fue acuñado en China por Hsuo- Yang, 430 aC. y da vida a la doctrina taoísta y es uno de los productos más extraordinarios de la metafísica china. Representa principios polares complementarios y alternantes. El desequilibrio entre ellos produce desarmonía. El Yin antecede tradicionalmente al Yang, por una razón histórico antropológica, el régimen matriarcal habría sido anterior al patriarcal en la China arcaica. El Yin y el Yang, están determinados por principios metafísicos y en forma subordinada, por aspectos de la Naturaleza, del cosmos, de la especie humana, de los animales, las plantas y hasta de las cosas, que no son concebibles como inanimadas, porque llevan fuerzas Yin y Yang. Es la dinámica de la vida universal, aun en lo físico, pero relacionado con su naturaleza metafísica, depende del orden superior que es el Todo.
El Tao Te King dice: "Todas las cosas están respaldadas por la sombra Yin y enfrentadas por la luz Yang y armonizadas por el aliento inmaterial, (c´hi)". Es la ley inmutable que actúa en toda mutación. Esta ley es el Sentido de Lao Tzé. A fin de convertirse en realidad, requiere una decisión, una postulación fundamental, es el gran comienzo original de todo lo que es: Tái Chi, literalmente la viga principal. La filosofía ulterior se ocupa mucho de ese comienzo original. El Wu Chi, principio anterior aun al comienzo original, se diseñó en forma de círculo; y T ´ai Chi, el círculo dividido en tinieblas y luz, Yin, Yang. Con esta línea que es en sí misma la unidad, aparece en el mundo la dualidad, pues simultáneamente con ella, se establece el arriba, abajo, etc. Estos contrarios se designan como Yin y Yang. Es el pensamiento fundamental en la composición del Libro de Las Mutaciones.Rohder, hizo un interesante análisis de este símbolo, diciendo que previa a la división, existe un círculo vacío: lo Absoluto, la Tesis. Dentro de ese círculo se inicia el drama de la evolución, de la Relatividad, y aparece la Antítesis. La integración de la Tesis con la Antítesis, conduce finalmente a la Síntesis Cósmica. El Yin y el Yang son dos nociones no aditivas, inseparables, en constante alternancia. Una unidad cíclica, en la que cada parte cualquiera sea la proporción en que intervenga es una unidad en sí. Es la quinta esencia del desarrollo dialéctico y el discípulo taoísta aspira a ese estado de reposo expansivo. El Yin y el Yang son dos aspectos del mismo poder, pero en una polaridad distinta de la dualidad absoluta. La creación, tal como la conocemos, sólo puede tener lugar, en situación de interacción de los opuestos, pero " todos los contrarios dejan de existir como tales, en el momento en que uno los considera desde un nivel superior a aquel en donde tenía realidad esa oposición." La base de la transmutación y transformación es la aceptación de la totalidad, con sus aspectos positivos y negativos. Es el fundamento de la alquimia taoísta, que actúa sobre ambos aspectos y utiliza su diversidad complementaria, en el trabajo de transmutación de las partes individuales, en la totalidad, el Uno. Wei- wu-wei. Hacer no haciendo. Es proceder en forma espontánea, como el de un niño, sin intencionalidad. En el taoísmo la referencia al "yo", estropea la acción, porque la subordina a sus propios fines. El wu- wei es la motivación que permite aclararse y abandonar las futilidades, viéndose a sí mismo y a todo lo demás, como lo que realmente es. Alcanzar la armonía que trasciende la acción y la no acción. Confiere la capacidad de mantener la separación en medio de la actividad, y la disposición a la acción necesaria, en el estado de separación, concede la capacidad de dar sin agotarse. La aceptación receptiva (y no pasiva) de la voluntad del Cielo es la que está representada mediante el símbolo del "valle"; el "espíritu del valle", es la ley del sabio. El actuar de acuerdo a esa ley, sin tener en cuenta los deseos particulares, ni la voluntad propia, es el camino trazado por el Cielo, es llegar al Tao, puesto que la ley de la tierra es el Cielo y la ley del Cielo es el Tao. En la concepción taoísta, el hombre está rodeado de fuerzas que tienden a desvirtuar sus acciones y su conducta. No sólo el contacto con los hombres es contaminante, sino que lo es también, con los objetos, con las cosas que pueden servir de soporte a las "influencias errantes", fuerzas invisibles que el hombre profano desconoce, pero que pueden determinarlo a asumir como propios, deseos y logros que provienen de estos influjos. La autosuficiencia es condenada por el taoísmo porque se fundamenta en la ignorancia de sus causas ocultas. Por eso es que el verdadero sabio, se presenta a los hombres como un mendigo. Tiene que "ver sin ojos", "oír sin oídos", porque su posición polar está liberada de las limitaciones espaciales, es el "eje del mundo", niño y viejo a la vez, porque se vuelve una personificación del "espacio sagrado", como el Tao lo es del "tiempo sagrado", siempre reversible en su primordialidad. El wu-wei, es una doctrina de la acción. Quien realiza esta acción tiene su fundamento en la ley de "las acciones y reacciones concordantes". Libre de codicia, emprende cualquier acción que sea necesaria, se detiene en el mismo instante en que consigue su objetivo y, lejos de felicitarse a sí mismo por el éxito, lo quita de su pensamiento tan pronto como lo ha realizado. El wu-wei es la actividad perfecta porque es un acto sin actividad. El wu-wei es, sin duda, una de las principales causas que explican el éxito de los taoístas en mantener sus facultades mentales incólumes hasta una edad muy avanzada. Wu Hsing .- Los cinco elementos. Los sabios antiguos encontraron cinco elementos cuyas acciones recíprocas tienen cierta semejanza con las de la madera, el fuego, la tierra, el metal y el agua. Entendieron que las operaciones de la Naturaleza, depende de un sistema de equilibrios finísimos entre procesos que pueden ayudarse, estorbarse o impedirse entre sí, según la fuerza selectiva de cada uno, en la situación dada. Observando y contemplando a la Naturaleza, aprendieron a predecir la acción de estas fuerzas conflictivas e incluso a manipularlas, dentro de ciertos límites. El dominio de la ciencia Wu-Hsing, les dio un grado de perspicacia equivalente a la adivinación y al poder de desviar el curso de la Naturaleza, que a menudo parecería espectacular a los no iniciados. Esta ciencia fue muy útil para el desarrollo del taoísmo "popular", sin embargo, los taoístas, empeñados en el cultivo del espíritu por distintos medios, no tenían el deseo de adivinar ni manipular nada; se manifestaban opuestos a cualquier intervención en la Naturaleza o al hombre. Los hombres de este calibre, se interesaban por esta ciencia, sólo por la luz que arroja sobre el funcionamiento misterioso de la Naturaleza, con lo que aumentaba su respeto por tales maravillas. Interrelaciones Wu Hsing normales: Ayuda, da origen, produce: Obstruye, perjudica, destruye: >Metal >madera> tierra> agua> fuego> metal. Es subyugado por: - Metal- fuego- agua- tierra- madera- metal. Los tres tesoros. Son energías o sustancias de enorme poder para el yoga taoísta. Son el Ching (esencia), el Ch´i, (vitalidad) y el Shèn (espíritu). Existen en el contexto de la cosmología taoísta, porque se cree que son activos en todos los niveles del ser, desde el más pequeño microcosmos hasta el macrocosmos. Nutridos y transmutados, ayudan a la consecución de los beneficios físicos y espirituales que los yoguis taoístas persiguen durante toda su vida. Se trata de un proceso secreto, espiritual, que ha sido muy mal interpretado y que tiene por objeto la refinación y transmutación de la esencia, la vitalidad y el espíritu, con la finalidad de aumentar el tiempo de vida y el vigor del adepto, para acrecentar la reserva natural de espíritu. Su objetivo es alcanzar la cumbre espiritual. Son fuerzas dadoras de viva, con las cuales el Tao sustenta el universo, causando en el vacío ilimitado, la llegada a la existencia, el surgimiento y la caída de las miríadas de entidades que constituyen el reino de las apariencias. Debido a la equivocada interpretación de los textos, sólo los genuinos adeptos captarán en ellos su sentido espiritual. La alquimia taoísta tiene dos principios fundamentales: 1) la individualidad e incluso identidad de espíritu y materia, y 2) el funcionamiento de las leyes de la Naturaleza en todo nivel posible y en todo posible modo de ser. Existe un libro, el Ts´an T´ung Ch´i, escrito después del comienzo de la era cristiana, que algunos lectores suponen expone el proceso alquímico para transformar los metales en oro; otros creen encontrar en él la píldora de oro para obtener la eterna juventud y probablemente la inmortalidad de carne y sangre; para otros, es un sistema para crear, por métodos sexuales y no sexuales, un cuerpo capaz de gozar de vida eterna. Para los místicos sería la clave para convertirse en espíritu puro, libre para sumergirse en el océano del Tao. La más popular es la creencia de la alquimia interior, que da energía al cuerpo y purifica la mente, produciendo la transmutación de la sexualidad, lo que mejora la vivencia personal. Los tres tesoros son: Ching : Forma burda: no se identifica precisamente con los fluidos sexuales masculino y femenino, pero éstos la transportan y tiene mucho que ver con ellos. Forma sutil: la que está dentro del cuerpo, y da consistencia y forma tangible a la materia. Forma cósmica o Yang: la que está en el cosmos y da forma tangible a lo que originariamente era vacío indiferenciado. Ch´i: Forma burda: no se identifica precisamente con el aire aspirado por los pulmones, riñones y poros, pero éste lo transporta y tiene mucho que ver con el mismo. Shén : Forma burda: espíritu que no se ha limpiado todavía de los sentidos y de los pensamientos erróneos. Forma sutil: espíritu sin tacha, liberado de la contaminación de la presión y de los deseos sensuales. Forma cósmica o Yang: espíritu cósmico, ser vacío, puro, indiferenciado. Venas del dragón Para los taoístas el yang puro pertenece al Cielo y el Yin puro pertenece a la Tierra. Se enseña en China, que en ciertos lugares, hay "venas dragón", que son líneas invisibles que bajan del cielo a las montañas y a lo largo de la tierra. El papel que desempeñan es parecido al de los meridianos de la acupuntura y el yoga. En esas venas se vierte el Yang Ch´i (vitalidad cósmica), para mezclarse con el Yin Ch´i (vitalidad de la tierra). Las venas son visibles sólo para los expertos Yin Yang. Este concepto se expresa claramente en la pintura paisajista china. En ella, las venas se dibujan como trazos curvos, por ejemplo, en el contorno de las nubes, ondulaciones de montañas, etc. En la pintura china, cada detalle, cada criatura, despierta la intuición de una universalidad sagrada e inmensa de la vitalidad de la Naturaleza. El observador debe acabar la obra que el pintor siempre deja inconclusa. La ciencia Féng- Shui, nació de la idea de las venas del dragón, es la ciencia del viento y el agua. Existe con el objeto de aprovechar al máximo este flujo de vitalidad cósmica y asegurar el correcto equilibrio entre el Yin y el Yang. La proporción dos a uno es la ideal. Quietud. Los taoístas creen que para volver al estado original se debe aprender a ser un maestro de la quietud. Sentado inmóvil, se debe llegar a la quietud de la mente y cerrar la puerta a los sentidos, para contemplar el resplandor interior. El aspirante debe aprender a vivir frugalmente, sin sentirse perturbado por las ansiedades o anhelos de riqueza o fama. Recomienda abandonar callada y serenamente la pasión y el deseo. No debe lamentarse por lo que ya ha sucedido, ni por lo que se cree va a suceder. La pesadumbre y la decepción vienen de afuera. No se requiere esfuerzo para aquietar la mente que se ha apartado de todas las fuentes de perturbación. El taoísta trasciende la pasión, no la reprime. El cultivo de la quietud por la mañana y por la noche, ayuda en el camino de apartar las perturbaciones. Los anhelos insatisfechos, se pueden apartar con la reflexión sobre la transitoriedad de la satisfacción que a veces ofrecen. El exceso es enemigo de la quietud; ser puritano, no menos que ser licencioso, es descarriarse del Tao. Los poetas taoístas se han inspirado en la quietud y le han rendido culto, un ejemplo, es ésta, de Li F´eng Lao-Jén. Su corazón taoísta Ninguna vana contienda Hacia la meta, El Tao surge De sí mismo Quieta su mente... Disco de luna clara Reluciente, inmaculada. Elisa Aliaga Extractado de John Blofeld.. Taoísmo. La búsqueda de la inmortalidad. Ediciones Martínez de Roca. S. A. Samuel Wolpin.- Lao Tsé y "su tratado sobre la virtud del Tao" Editorial Kier Este artículo no ha sido publicado en la Revista ALCIONE |
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