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Morfología yTemperamento, 2ª parte



Cerebrotonía - Predominio del sistema nervioso.

Ectomorfia es aquella condición que da al cuerpo fragilidad, delgadez, pecho plano, delicadeza en general.
El cuerpo del predominantemente ectomorfo es lineal, sin mucha carne en ningún lado. Tales personas tienen miembros delgados, con pobre musculatura, y huesos finos y frágiles. Carecen de relleno graso y su sistema nervioso queda con muy poca defensa.


La cerebrotonía es la clase de temperamento que acompaña a la figura alta en ectomorfia. Es la principal característica de lo que Jung llamó «introversión», así como la somatotonía y la viscerotonía son características de «extraversión». El cerebrotónico encuentra tanto sus delicias como sus defensas en el sistema y funcionamiento de su propia consciencia. A causa de ello, se podría pensar que él, más que la mayoría, muestra interés en estudios teóricos. Esto es totalmente cierto, son con frecuencia «buscadores» y tienden a leer numerosos libros sobre ocultismo, misticismo, teosofía, etc. El cerebrotónico «mentaliza» este material más que cualquier otro tipo y tiende a perderse en sueños. Su mayor peligro es disociarse de la realidad, lo que lo lleva a una pérdida del equilibrio biológico que perjudica su salud.

La cerebrotonía enfrenta a su poseedor a una formidable serie de obstáculos y limitaciones esenciales de que alguna manera debe aprender a vencer o aceptar. Esto se deduce de los siguientes rasgos a detallar:

Hiperactividad fisiológica: Esta es indudablemente la maldición de la cerebrotonía. El cerebrotónico reacciona en exceso prácticamente a todo. Tanto su sistema nervioso central, sobre el cual tiene control directo, como su sistema nervioso autónomo, sobre el cual no tiene ningún control, son puestos en marcha muy sutilmente por estímulos mínimos. El proceso digestivo de tales personas es perturbado por la más leve estimulación emocional. Náuseas, indigestión, jaquecas, taquicardia, todo esto puede ser inducido por situaciones que dejarían de lo más tranquilo al imperturbable viscerotónico. Su piel es con frecuencia sensitiva y se inflama por la irritación física o nerviosa.

El cerebrotónico debe aprender a presionar el botón de freno para detener sus reacciones y calmar su hiperactivo sistema digestivo, para relajar sus músculos tensos especialmente los de la cara. Tales personas viven todo el tiempo en el límite del agotamiento. Pierden energía por la excesiva tensión muscular. También presionan muy fácilmente el botón de pánico cuando no hay necesidad de tales medidas de emergencia, inundando su sistema de adrenalina y dejándolo, por consiguiente, exhausto.

Por esta razón, el predominantemente cerebrotónico, si desea seguir un camino de crecimiento, debe obligarse a seleccionar un medio ambiente relativamente aislado en el cual vivir y trabajar. El ermitaño que huye a una cueva o al desierto frecuentemente es obligado a hacerlo, no para escapar a lo que vagamente es llamado «los deseos de la carne», sino para protegerse de la sobre-estimulación y del terrible gasto de energía que esto significa.

Amor por el aislamiento y sociofobia: Estos dos rasgos cerebrotónicos encajan lógicamente en el patrón ya mencionado. El cerebrotónico no está a gusto con la gente. Evita y le disgustan las reuniones sociales, huye de los contactos personales, particularmente de los nuevos. Cuando se le introduce en un ambiente social por primera vez, se vuelve tenso, torpe y confuso. Cuando tiene problemas, busca la soledad. Sus amigos son pocos.

Este rasgo es indudablemente un obstáculo esencial para quien desea lograr un estado de auto- transcendencia: «viendo al yo en todas las cosas y todas las cosas en el yo». Los nervios, la agitación al estar acompañado, son reacciones que deben ser superadas para quien quiera alcanzar estados superiores de consciencia. Estas reacciones son el resultado de la identificación con la personalidad, la cual, en los cerebrotónicos, es propensa a la ineptitud social. Cuando se rompe la identificación con la personalidad, la agitación desaparece. Y no importa ya si uno es aceptado o rechazado, admirado o despreciado. Los cerebrotónicos que alcanzan este estado descubren que sus dificultades con las reuniones sociales han desaparecido. Ya no temen a tales reuniones, aunque continuarán evitándolas, lo que parece una decisión inteligente puesto que la mayoría de ellas son tan triviales que resultan una pérdida de tiempo.

Sueño pobre, fatiga crónica: Este rasgo de la cerebrotonía es una limitación esencial que puede, bajo algunas circunstancias, ser muy dañina. En efecto, hay muchas pruebas que indican que los ataques esquizofrénicos a los cuales los cerebrotónicos son particularmente propensos, son producidos o precedidos por ataques de insomnio. El cerebrotónico simplemente no puede dormir a la manera fácil y relajada del viscerotónico, ni puede vivir bien con el poco sueño del somatotónico. Su necesidad de sueño es muy grande porque «duerme mal», lo cual quiere decir que aun cuando esté dormido, su sobre-alerta, hiper-activa corteza cerebral no está totalmente desconectada y sus músculos no están realmente relajados. El más leve ruido los despierta, especialmente los ronquidos. Ellos son fatales para el sueño del cerebrotónico y los matrimonios entre cerebrotónicos y somatotánicos tienden a desunirse por la intolerancia de los primeros hacia los ronquidos de los segundos.

lndiscriminada hostilidad: Debido a sus reacciones excesivamente rápidas, el cerebrotónico no soporta las lentas actitudes de los viscerotónicos, desprecia su amor a la comida, su pereza y su complacencia. Puede envidiar o incluso admirar algunas de las cualidades de los somatotónicos, como ser su indiferencia espartana al dolor, su resistencia física, su capacidad para digerir «piedras», pero aborrece su algarabía, su insensibilidad, su falta de visión interna. Esta hostilidad combinada con su amor a la privacía y su sociofobia, puede fácilmente volverlo un amargado recluso que renuncia al mundo con espíritu de salvaje, despreciando y mofándose de quienes continúan disfrutando de sus placeres. Aunque muchos de los grandes perseguidores fueron somatotónicos, otros tantos fueron amargados cerebrotónicos. Sus flacos y enojados rostros tuvieron que ver con muchas orgías de asesinato judicial, donde brujas y herejes perecieron entre las llamas.

Sexualidad distorsionada: Los cerebrotónicos son intensamente sexuales, frecuentemente casi enfermos. La urgencia sexual, que escasamente perturba la superficie de la vida del viscerotónico, que el somatotónico acepta fácilmente y la amolda con rapidez a su pauta de vida, golpea al cerebrotónico como un huracán, haciéndolo flotar en una u otra dirección, poniendo en peligro su estabilidad e incluso su cordura, especialmente en el varón, cuya urgencia sexual es más poderosa.

Como el cerebrotónico está tan dominado por su intelecto, su poderosa sexualidad frecuentemente se le aparece como una fuerza ajena, una especie de demonio contra el cual tiene que luchar. En el curso de esta lucha, toda la fuerza sexual se distorsiona, volviéndose sobre sí misma para generar impulsos destructivos, centrados en la idea de la «mortificación de la carne». La lucha contra la sexualidad que tuvo - y aún tiene - un importante papel en la llamada moralidad de la Iglesia cristiana tiene su origen en el conflicto cerebrotónico entre la fuerte urgencia sexual y la interferencia de la corteza cerebral, que rehusa aceptar esa urgencia y permitirle fluir dentro de sus cauces normales.

Los cerebrotónicos sólo ponen obstáculos en el camino de su desarrollo si permiten que la influencia del “culto-de-la-culpa” les impida relacionarse con su propia sexualidad. Para tales personas la liberación dionisíaca es esencial para una salud normal. Son - la mayor parte de las veces - hipertensos, sobre- reprimidos y sobre-ansiosos. Para ellos una plena e intensa relación sexual les ofrece la salida del laberinto de sueños diurnos en que tienden a estar sumergidos. Deben aprender a amar y, en el proceso, aprender a aceptar sus propios instintos. Esto para ellos es una tarea ardua. No aman con facilidad, y su modo de ser, silencioso e inhibido, tiende todo el tiempo a separarlos de la corriente principal de la vida, convirtiéndolos ya sea en ermitaños o en cínicos.

Todo parece dar la impresión de que el cerebrotónico tiene más grandes obstáculos en su camino que los otros dos tipos. Quizás sea así. Ha tensado sus ataduras biológicas y está en peligro de quedar flotando. El viscerotónico, con su espléndido estómago, mantiene sus labios pegados firmemente al pecho de la madre tierra, igual que los herbívoros en general. El somatotónico, activo, musculoso, agresivo, tiene cierto parecido a los carnívoros y a las aves de rapiña por su impulso a atrapar. El cerebrotónico no tiene comparación con otros animales. Con su predominante y vasta corteza cerebral, es quizás el más «humano» de los humanos, pero eso no constituye necesariamente una ventaja, ni para la cruda lucha por
la existencia ni para la sutil lucha por un total y armonioso desarrollo de la consciencia. La cerebrotonía es un bien de dudoso valor.



Robert S. de Ropp





Extractado por Sonia Ramírez de
Robert S. de Ropp.- El Juego Supremo.- Dédalo

Este artículo fué publicado en el Nº 14 de la Revista ALCIONE