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Assagioli y El Maestro Tibetano



Dentro del vasto grupo de discípulos e iniciados que el Maestro Tibetano escogió para su gran experimento en beneficio de la humanidad a partir de la década de 1930, se encontraba el eminente psiquiatra italiano Roberto Assagioli, conocido fundador de la Psicosíntesis. La relación del Tibetano con sus Discípulos se estableció principalmente como una respuesta a la gran necesidad mundial de la época, y se efectuaba a través de varios niveles de contacto de acuerdo a la receptividad de cada uno; paralelamente, les envió cartas personales a lo largo de más de diez años a través de su gran colaboradora directa, Alice A. Bailey, las que fueron recopiladas y publicadas en los dos tomos del libro conocido como “El Discipulado en la Nueva Era”.

No es la primera vez que grandes Maestros se comunican en forma directa a través de algún canal mental particularmente receptivo; dos antecedentes inmediatos se encuentran en “Las Cartas de los Mahatmas” de M. y K. H. a A. P. Sinnett (1880-1884) y “La Doctrina Secreta” de Madame Blavastky (1888) dictada por el Maestro Tibetano, además de la mayoría de los otros libros publicados por la misma Alice Bailey, sólo por citar los ejemplos de más difusión en la actualidad.

Alice Bailey también tuvo relación directa con Assagioli. En su Autobiografía (2) se refiere al encuentro: “El primer verano que pasamos en Ascona paramos en la casa de Olga, pero después ocupamos una pequeña casa sobre el lago que estaba en su propiedad…. Allí se reunían personas de todas las nacionalidades; vivíamos todos juntos durante semanas, llegando a conocernos muy bien. Las barreras nacionales parecían no existir y todos hablábamos el mismo idioma espiritual. Allí fue donde conocimos al Dr. Roberto Assagioli, nuestro representante en Italia durante varios años, y el contacto con él y los muchos años de labor en común, constituyó uno de los hechos más felices y dignos de destacar en nuestra vida. En una época fue un destacado especialista del cerebro en Roma; cuando lo conocimos por primera vez se lo consideraba como el psicólogo más renombrado de Europa. Posee muy buen carácter. No puede entrar a una habitación sin que su presencia resalte de inmediato por sus cualidades espirituales extraordinarias. Frank D. Vanderlip en su libro What Next in Europe hace un sorprendente comentario sobre el Dr. Assagioli. Lo llama el moderno San Francisco de Asís, y dice que la mañana que pasó con él en Europa, marcó uno de los acontecimientos más sobresalientes de su viaje. Las charlas del Dr. Assagioli constituían sucesos de gran trascendencia en las conferencias de Ascona. Daba sus conferencias en francés, italiano e inglés, y la fuerza espiritual que de él emanaba fue un estímulo para que un gran número de personas renovara su consagración a la vida.”



Dr. R. Assagioli........................Alice. A. Bailey

En las cartas que El Maestro Tibetano transmitía a través de A. Bailey a su grupo de discípulos, se refiere sistemáticamente a los conflictos de cada uno de ellos, conflictos derivados de desarmonías en la personalidad, taras debidas a razones kármicas, o a la dificultad para integrar adecuadamente cuerpos constituidos por Rayos muy disímiles entre sí, o de éstos con respecto al Rayo del Alma. Para aclarar someramente estos aspectos, digamos que en las personas no iniciadas, los Rayos de cada cuerpo son siempre los mismos: Séptimo rayo para el cuerpo vital, Sexto Rayo para el cuerpo emocional o astral y Quinto Rayo para el cuerpo mental. El rayo emocional siendo como el medio de ligazón entre el cuerpo vital y el mental. La principal tarea para estas personas, si realizan un trabajo consciente y están próximas a un contacto con el Alma (Yo Superior) , es la mayor o menor dificultad que puedan tener para integrar la personalidad, en cuyo caso se adquiere un nuevo Rayo que gobierna al conjunto de esta personalidad. Entonces se presenta una nueva tensión entre el Rayo de la personalidad y el Rayo del Alma, al que la personalidad debiera subordinarse. Así pues, en un discípulo con su personalidad integrada, son cinco los rayos que operan activamente en lo que el Maestro Tibetano llama “el equipo”: los rayos del cuerpo físico, del cuerpo emocional, del cuerpo mental, de la personalidad integrada y del Alma.

En los iniciados, en cambio, los Rayos de cada uno de los cuerpos presentan múltiples variaciones, dadas por la necesidad de realizar tareas específicas, o de compensar excesos en vidas anteriores, o producto de estas mismas vidas. Así pues, cada cual debe esforzarse por sacar adelante la tarea de integrar lo más adecuadamente posible estos cuerpos con el Rayo de la personalidad, para ponerlos al servicio del Alma y de las necesidades tanto de progreso personal como de servicio colectivo que se requieran.

Sintéticamente, los siete Rayos o emanaciones producen los siete tipos psicológicos principales, y son:

- El primer Rayo de Voluntad o Poder. Muchos grandes gobernantes del mundo, como Julio César, pertenecen a este rayo.
- El segundo Rayo de Amor-Sabiduría. Cristo y Buda pertenecen a este rayo, el gran rayo de la enseñanza.
- El tercer Rayo de Inteligencia Activa, a la que pertenece la masa humana inteligente.
- El cuarto Rayo de Armonía a través del Conflicto. Los aspirantes, las personas de buenas intenciones, los que se esfuerzan y luchan, los que trabajan por la unidad, los artistas que buscan superar sus conflictos internos a través de su expresión creativa, surgen de esta línea.
- El quinto Rayo de Conocimiento Concreto o Ciencia. Los científicos, los intelectuales, y las personas regidas únicamente por la mente.
- El sexto Rayo de Devoción e Idealismo. Muchos cristianos, los fanáticos y los sinceros devotos de todas las religiones del mundo.
- El séptimo Rayo de Orden Ceremonial o Magia. Los masones, los financistas, los grandes hombres de negocios y los organizadores de todo tipo. Los ejecutivos poseen las energías de este rayo en su equipo.

Cartas del Maestro Tibetano a Roberto Assagioli

En general, la correspondencia del Maestro Tibetano hacia Assagioli es particularmente afectuosa, especialmente si se la compara con aquella dirigida a otros de sus discípulos. Le hace ver los orígenes de sus problemas y, como a todos los demás, le sugiere vías para resolverlos, desde asuntos puramente domésticos como la alimentación o las horas de sueño, hasta las visualizaciones o actividades que le podrían hacer progresar dentro de los diferentes rayos que componen su equipo personal, y de este conjunto respecto del rayo del Alma. Además, como a cada discípulo, le sugiere las líneas de acción para brindar un mejor servicio a la humanidad dentro de sus esferas de influencia, uno de los asuntos centrales para el Tibetano en el origen de su experimento. El enorme esfuerzo de formar este grupo avanzado de discípulos, inspirarlos y mantenerlos en el tiempo tenía el propósito fundamental de que cada uno de ellos se constituyera a su vez en un núcleo irradiante y fluido de luminosidad en su entorno a través del servicio; de este modo tanto el progreso personal como el grupal y global se ven catalizados.

Una de las cartas fundamentales del Maestro Tibetano a R. Assagioli es aquella en la que le explicita los rayos constituyentes de su equipo:

“Al considerar los rayos que controlan y dominan su vida, le recordaré que su mente de primer rayo le proporciona indiscutible influencia mental. Esto lo sienten muy fuertemente los que establecen contacto con usted. Estando definidamente en contacto con su Alma (que pertenece al segundo rayo), posee una combinación de fuerzas decididamente útil, tanto para usted como para los demás. Su cuerpo mental está pues regido por el primer rayo.

Su cuerpo astral es definidamente un conglomerado de energía de segundo rayo, de allí la influencia del amor que ejerce en todas partes. No obstante, le recordaré que cuando el Alma y el cuerpo astral pertenecen al mismo rayo, se presenta un absorbente problema de equilibrio. En tales casos habrá tendencia al desequilibrio en el efecto general del equipo y con el cual debe luchar constantemente.

Su cuerpo físico pertenece al séptimo rayo, pero está tan controlado por su personalidad de cuarto rayo, en sentido muy peculiar, que casi no tiene vida propia. Es negativo en grado asombroso, lo cual constituye también un problema definido.

Por lo tanto sus rayos son:
- El rayo del Alma, o Yo Superior, el segundo de Amor-Sabiduría.
- El rayo de la personalidad, el cuarto de Armonía a través del Conflicto.
- El rayo de la mente, el primero de Poder o Voluntad.
- El rayo del cuerpo astral, el segundo de Amor-Sabiduría.
- El rayo del cuerpo físico, el séptimo de Orden Ceremonial o Magia.
-
Me imagino que lo antedicho le traerá mucha iluminación y le permitirá un verdadero progreso.”

Se puede notar que el Maestro Tibetano es muy explícito en algunos puntos, dejando amplias áreas de sugerencia entre medio, las que indican al menos dos orientaciones posibles: por una parte, que el discípulo debe esforzarse para captar los asuntos implícitos, por medio de la intuición y/o la reflexión, y por otra parte, que el Maestro utilizara otros medios, como la impresión directa en el cuerpo mental del discípulo, de mensajes o símbolos que pudieran ayudarle a esclarecer los aspectos oscuros cuando la primera vía no resultara satisfactoria. Desde luego, ninguna de estas formas es excluyente, y bien pueden haber sido utilizadas de manera complementaria.

En varias de las cartas aconseja a Assagioli acerca de sus relaciones con el entorno y le señala los efectos que en su salud física tienen esas relaciones. Extractamos algunos párrafos de cartas diversas.

“A mi condiscípulo que trabaja en esa tan insoportable soledad del discípulo de segundo rayo, le diré: su problema es doble, y una vez resuelto extenderá aún más su ya amplio campo de servicio. Su cuerpo etérico está desvitalizado y su corazón se ha entregado a muchas personas, que lo apremian y obligan, y se aprovechan demasiado de su amabilidad. Cuando cumpla cincuenta años habrá logrado convertirse en un “sannyasin” en el mundo occidental…. Los problemas del cuerpo etérico cederán… si controla y regula cuidadosamente la dieta…. En esta etapa usted adolece imprescindiblemente de los vicios y las virtudes de segundo rayo. Sufre porque se apega a las cosas y se identifica con demasiada rapidez con otras personas. Esto puede ser corregido si se mantiene firme como alma y no se centra como personalidad al tratar a otras personas… Debe tener en cuenta que la relación se establece con las almas y no con las formas transitorias, por eso debe vivir sin apegarse a las personalidades, sirviéndolas, pero viviendo siempre en la consciencia del alma.”

“Absténgase de prestar tanta atención a las vidas de quienes lo rodean, porque esta forma de trabajar les resulta fácil a los discípulos de segundo rayo. Poseen un sentido de responsabilidad muy grande y es tan fuerte su deseo de cobijar y proteger, que estiman excesivamente a aquellos con cuyas vidas están en contacto cotidianamente y se hallan también vinculados por obligaciones kármicas. Siga su propio camino con fortaleza y en silencio, y haga lo que su Alma le dicte. No deje que las voces menores de los seres queridos y cercanos, desvíen su progreso en la senda de servicio. Pertenece ahora al mundo y no a un puñado de sus semejantes. Esta lección no es fácil de aprender, hermano mío, pero todos los discípulos deben aprenderla algún día, y es adecuada para usted. Se hizo un llamado para más servidores, y los discípulos consagrados deben ser los primeros en responder. Implica sacrificio, y se confía en que usted lo hará”.

“Su salud ha mejorado… Quizás descubra que en los años venideros disminuirán sus horas de sueño. Esto será bueno, hermano mío, porque el dormir demasiado disminuye la fuerza etérica. Una insinuación es suficiente para el discípulo inteligente. En el futuro deberá ajustarse a la regla siguiente: tomar más aire y sol; dormir menos y no hacer tantos contactos humanos. Debe leer el significado oculto en estas palabras”.

“La debilidad física, que tiene su origen en un constante drenaje y agotamiento del cuerpo etérico, lo mantiene desvitalizado, por eso destaqué la necesidad de sol y aire… La verdadera vitalización debe venir del Alma. No la obtendrá durmiendo con exceso, pues como ya lo habrá comprobado, aunque duerme mucho siempre se siente cansado. No olvide que cuando un cuerpo etérico está debilitado, lo agotan otras personas, aunque lo hagan inconscientemente… Debe cerrar su aura, y entonces se detendrá su agotamiento. Mezclarse demasiado con las auras de otras personas hace que se escurra constantemente la vitalidad, pues se inclina siempre a dar”.

“Le dije anteriormente que su sensibilidad general es responsable de gran parte de la dificultad en la línea telepática y en conexión con su condición física. Hoy, con palabras personales, le hago saber que comprendo muy bien lo que ha sufrido últimamente. La vida ha sido peculiarmente dura en los últimos seis meses, pues se sintoniza fácilmente con todo lo que lo rodea. El sendero de los Salvadores del Mundo es siempre arduo; el camino de los Sensitivos Divinos está lleno de sufrimiento y dolor. Este es el camino que usted eligió seguir, y quizá tal conocimiento y su recuerdo, pueda ayudarlo a resistir… Se necesita un alma fuerte para conocer las fuentes y las raíces del dolor, ocultas profundamente en el mundo manifestado. Le sugiero que ahora y momentáneamente logre el desapego, sin pensar en él, y obligue a su mente a no reflexionar en lo que hace impacto sobre su simpatía que proviene del medio ambiente. Durante los próximos seis meses practique este divino olvido”.

Cómo disciplinar su cuerpo físico y fortalecerlo, es su gran problema y tarea inmediata. No insinúo con ello que usted sea indisciplinado. Trato únicamente de puntualizar que los reajustes del vehículo físico, a las exigencias del período y a su ciclo particular de vida, le traerán la liberación para servir. Este servicio hará posible mayor esfuerzo con menor gasto de energía y vitalidad y, en consecuencia, menor malestar físico. Los grandes psicólogos llegan siempre a ser Salvadores del Mundo, porque enfrentan y resuelven su propio problema psicológico, y lo hacen basándose en la técnica de la transmutación… Poco puedo decirle, pues está dotado de conocimiento y sabiduría; en lo que a usted respecta nada puedo indicarle, ya que ese problema lo ha estudiado profundamente y durante varios años he tratado de ayudarlo. Sólo una cosa diré: su problema no tiene tanto que ver con sus propias dotes individuales, como con las condiciones del medio ambiente. En estas condiciones tiene que servir. Es excesivamente sensible a los impactos de quienes lo rodean, tanto de las masas como de los individuos, y no sabe todavía cómo entregarse plenamente y sin embargo restringirse, y cómo ir hacia los demás sin abandonar su aplomo”.

“En una oportunidad, hermano mío, indicó con acierto una gran necesidad, cuando habló de la ‘carencia de fuego’ que usted evidencia. Como sabe, se debe en parte a causas físicas; pero le recordaré que un cuerpo físico como el que usted posee, puede albergar un fuego de tal intensidad (debido a su refinamiento y pureza), que muchos pueden recibir su calor, a la vez que encender su pequeña llama. No permita que su cuerpo físico sea obstáculo o excusa. Utilice la férrea voluntad con que está dotado y oblíguelo a cumplir las exigencias de su Alma y la necesidad de la humanidad”.

Estos y otros consejos del Tibetano se reiteran. Pero también se refiere específicamente al trabajo grupal y mundial de Assagioli en diversas partes de sus cartas:

“Su trabajo en mi grupo y su poder respecto a sus hermanos de grupo, consiste en su comprensión compasiva. Nutre el amor entre ellos y actúa como punto focal para ese aspecto del alma que se expresa como comprensión. Usted puede transmitir tal cualidad del alma”.

“Se habrá dado cuenta evidentemente de la verdad de mis palabras en mi última comunicación, al predecir la creciente ampliación de su trabajo, lo cual tuvo lugar durante el año pasado y estableció muchos contactos, y la extensión de su influencia en su propio país y en todo el mundo se ha acrecentado grandemente. Las decisiones que tome y la disciplina a la que se someta voluntariamente, determinarán el alcance y la extensión de su posible trabajo futuro. Está en sus manos y capacidad el hacer inteligentes reajustes”.

“Su trabajo inmediato es encontrar personas adecuadas e inspirarlas. Yo no le sería de ayuda y sólo lo restringiría dentro de los límites de mi propio trabajo, si le dijera: debe ponerse en contacto con fulano o zutano, o también allí está la persona que según le dije lo ayudaría en su empresa. Se lo está entrenando para dirigir a los hombres y guiar a los aspirantes en el trabajo de construcción de la Nueva Era, en la que están empeñados los Grandes Seres. Tiene que aprender a discernir, a comprender y a elegir correctamente mediante el experimento, el fracaso y el éxito. Si, hermano mío, todos los hombre son almas, pero no todos los hombres están preparados para servir desinteresadamente. Juzgar acertadamente al considerar a otros, es una cualidad necesaria. Para llevar a cabo la tarea que trata de vitalizar, no busque a los amables, gentiles, bondadosos y suaves, porque las personas muy buenas son frecuentemente ignorantes y perezosas. Busque a esas almas fuertes que responden a la necesidad de la humanidad y reaccionan ante el impulso del amor (que con tanta abundancia usted derrama), pero que a la vez sean capaces de pensar en términos firmes, con planeamiento vital, actividad consecutiva y que no pierdan tiempo en bellos sueños visionarios. El místico visionario percibe el ideal, pero como no utiliza la mente, no contemporiza con las ideas maravillosas que pueden materializarse en un futuro lejano y en el actual período de apremiante necesidad. Busque a quienes no tienen un trasfondo de segundo rayo semejante al suyo, pero que le otorguen su confianza y amor, porque reconocen su sabiduría, conocen su vinculación interna con la Jerarquía y se apoyan en su experiencia y en la fuerza de su alma. No atraiga a las personas amables y delicadas, débiles y bien intencionadas, gentiles pero ineficaces, para hacer el trabajo que usted quiere realizar. Busque almas fuertes, mediante las cuales pueda aprender a trabajar. Busque a aquellos que puedan colaborar con el Plan y también a compañeros trabajadores, fuera de las filas de los psicológicamente angustiados y anormales… Debe abstenerse de incluirlos en la estructura que construya para los Grandes Seres, porque no estando preparados, serían pobres piedras en el edificio y eslabones débiles en su trabajo. Tiene que construir para el futuro… Busque a quienes han fusionado su cabeza y su corazón y sobre cuya frente resplandece el símbolo místico del constructor”.

“Posee la capacidad de revestir una idea con su ropaje apropiado. Podría escribir un libro que sería una síntesis de las nuevas ideas psicológicas, subordinadas a un tema central, que dominaría del mismo modo que la cabeza controla las actividades del cuerpo sobre el cual debe tener lugar el proceso. Este es el tema central que se le pide llevar a cabo. Debe saber con claridad qué es lo nuevo que trata de dar al mundo. Sólo entonces las verdaderas ideas que fermentan con tanta facilidad en su mente, encajarán en el lugar que les corresponde y constituirán el molde del ropaje que revestirá su tema de belleza y expresión. Durante los próximos años, su principal esfuerzo subjetivo debería ser escribir este libro. Debe forjarse en el crisol de la vida energética y no ser producto del aislamiento, apartándose de la actividad externa. Su mejor trabajo debe realizarlo a pesar de todos los contratiempos, porque en el anhelo de dar estas ideas al mundo vencerá todos los obstáculos”.

“Está a punto de entrar en un período de servicio más pleno. Gran parte de su vida la dedicó a la actividad objetiva, y se ha obligado a sí mismo a satisfacer las necesidades inmediatas. Ahora su trabajo tendrá que ser más subjetivo y extenso en sus efectos y alcances. Esto sólo será posible si aprende la difícil lección (difícil especialmente para usted) de no hacer aquello que ya hizo y practicar el discernimiento inteligente, cuidadosa y discretamente. Su trabajo debe ser específico y llevado a cabo en relación con ciertas almas que merecen su atención, debido a que están capacitadas para ser utilizadas en el sendero. Por lo tanto, en el futuro debe dedicar principalmente su trabajo a los discípulos y no a la gente común… Su tarea no es llegar a los que no han despertado ni escribir sobre cosas populares, sino que es más específica: trabajar y colaborar con aquellos a quienes se les ha confiado la guía de los “pequeños”.”

“Tiene ante sí un período de intenso servicio, que comenzó en septiembre de este año. Esto, hermano mío, le proporciona un intervalo donde puede pensar con claridad, someterse a una disciplina auto impuesta y elevar su vibración magnética. Su tarea no es ir a lugares de la tierra donde es difícil trabajar, sino hacerlo desde su propio centro mediante la radiación magnética de su alma. Esto siempre lo ha hecho, y nada nuevo le pido, sino una acrecentada radiación magnética basada en la liberación interna, que hace posible romper con las ligaduras y cadenas externas, obteniendo la libertad que abarcará todos los aspectos de su ser”.

“Quisiera que en lo posible, se aislara del temor y de la defectuosa situación del mundo, como también de sus problemas afines. Su futuro ya está planificado y puede dar los pasos adecuados mediante el poder de su mente iluminada. Le pido que lleve adelante el aislamiento sobre la línea del amor, empleando el antiguo método según el cual “la rueda del fuego viviente no quema, sino que siempre cura”. Existe un método oculto y seguro que no erige barrera alguna en las relaciones, como lo erigiría un muro separador”.

Pueden obtenerse múltiples enseñanzas de la reflexiva y cuidadosa lectura de estas cartas aquí entreveradas. Por una parte se puede apreciar la forma en la que guía un gran maestro a un discípulo amado: con firmeza, con comprensión de su situación circunstancial, pero siempre alentándolo a que no se deje absorber por las dificultades o escollos; que no se deje dominar por sus aspectos inferiores; siempre animándolo a seguir adelante. Con sugerencias pero sin imposición ni paternalismo. Sin juzgarlo, asignándole tareas y metas específicas en áreas tanto internas como de servicio, pero entregándole toda la libertad para que escoja las formas de hacerlo y asignándole asimismo la responsabilidad por los resultados. Porque en el camino de evolución todo discípulo debe aprender a discernir y a decidir por sí mismo, única forma en la que algún día él mismo pueda convertirse en Maestro. Se evidencia con toda claridad, además, que el camino de desarrollo individual es inseparable del servicio a los semejantes, de acuerdo al nivel en el que cada discípulo se encuentre.

En cuanto a su desarrollo interno, el Maestro Tibetano instruye a su discípulo sobre la forma de practicar la meditación apropiada a su equipo y necesidades, le entrega mantrams específicos para reflexión o protección, como también pensamientos simientes para meditar y obtener iluminación sobre cuestiones particulares o generales. Transcribimos uno de estos mantrams entregado a R. Assagioli: “Soy un mensajero de Luz; soy un peregrino en el camino del amor. No camino solo, y sé que las grandes almas y yo somos uno y el servicio que prestamos es uno. Su fuerza es mía. Esta fuerza la reclamo. Mi fuerza es de ellos y la entrego voluntariamente. Como Alma camino en la tierra. Represento al UNO”.

Por último, se puede apreciar con prístina claridad que el camino de un discípulo es del esfuerzo y dedicación permanentes, un camino sembrado de gozo y sufrimientos por igual, tanto por los progresos y dificultades personales como por las de aquellos a quienes intenta ayudar a progresar. Un camino sin descanso, alentado por el amor a la humanidad y la concentración en el ideal que inspira su vida. Contar con un Maestro no resuelve ningún problema ni amengua en modo alguno las dificultades que cada uno tendrá en su sendero hacia la iluminación total. Pero sin duda que el aliento y guía del Maestro iluminan el sendero y ayudan a mantener presentes en todo momento los ideales y fines últimos dentro del tramo inmediato a recorrer. Aunque siempre se lo deba recorrer con el propio esfuerzo para verdaderamente avanzar en un sentido subjetivo, tal como lo hace el Maestro. Como ejemplo, las conmovedoras palabras de despedida del Maestro Tibetano en una de sus cartas a Assagioli:

“No se preocupe, hermano mío, pero con calma y paz continúe su camino. Actualmente no hay vida cuyo destino no sea difícil, no importa cuál sea éste. Ame a todos; sirva a todos. Conserve su integridad mental y no se deje influir por aquellos cuyos corazones están amargados y cuyas lenguas son crueles. La vida es iniciación, y usted está preparado para ello. Las crisis en la vida del alma se desarrollan en ciertas líneas, como las iniciaciones mayores. Le hago aquí una insinuación. Para esto, como sabe, también se lo está preparando. Lo apoyo con mi comprensión y fortaleza. Le doy mi bendición hermano mío”.

Está implícita, en todas estas cartas, tanto a Assagioli como a los demás discípulos, la energía creativa de la palabra iluminada. Esta es también la razón de que estas cartas hayan sido editadas y publicadas, pues ilustran la enseñanza a los discípulos, a la vez que hablan en forma personal y directa a todos aquellos que compartan los mismos rayos que los aludidos, y que por tanto enfrentarán en su camino semejantes problemas y dificultades. Es por esto que las Cartas a los Discípulos mantienen su vigencia sobre las actuales y siguientes generaciones, tanto como cuando fueron escritas.

Isabel De Veer



Extractado de
(1) Bailey, A., El Discipulado en la Nueva Era,- Editorial Fundación Lucis.
(2) Bailey, A. Autobiografía Inconclusa, Editorial Fundación Lucis